Sunday, April 24, 2005

Después de las marchas

(Otra actualización al 26 de abril, de madrugada. Paco Ignacio Taibo II me escribe: "La marcha es la más grande en la historia de esta ciudad. Superó ampliamente las movilizaciones del 88 y las del 68. Para que te des una idea, Reforma, Juárez, Madero, por los dos carriles. Hacia las 12:30, la punta estaba entrando al Zócalo, que ya estaba repleto aunque no atascado, y la cola acababa de salir de antropología. Además están repletas todas las glorietas de contingentes que se había perdido de su bola, y a veces se llenaban las lateras con marchistas que andaban buscando su lugar. Estamos hablando de 8-9 kilómetros? (si es más, en la madre, me estoy quedando superconservador) Conté varias veces cuantos compas caminaban por metro. La cifra me varió de 40 a 85. Ponte en el promedio, 62, por 9 mil, 558 000 marchistas, suma el Zócalo lleno, 240 mil según el cálculo del 68, suma a los de las glorietas, las laterales, los que llegaron y se fueron. Tienes fácil, fácil, más de 850 mil personas. Y creo que es un cálculo conservador.")

Las marchas en paz.

En México más de doscientos mil. ¿Cuántos? No es claro, van desde los 220 mil calculados inicialmente por la SSP del DF hasta el millón del entusiasmo de Martí Batres o el millón doscientas mil personas que son el parte final de la policía. ¿Importa el número?

(Ya de noche en México, actualizamos, la Secretaría de Seguridad Pública federal del gobierno de Vicente Fox, ofreció un recuento "oficial": 120 mil personas. La diferencia numérica supera incluso los delirios del diazordacismo. ¿Se obtiene algo minimizando así la fuerza de quienes están en desacuerdo con la presidencia?)

En Barcelona, el pequeño contingente se vio aumentado por la presencia de José Samarago y su esposa Pilar del Río.

En algunas ciudades del mundo apenas un puñado de mexicanos, cuatro, siete, setenta, cien... ¿importa el número?

En el mensaje de López Obrador, el reconocimiento a la participación de los demócratas no perredistas y no simpatizantes de su candidatura. Y, después, la propuesta de un pacto que nada tiene que ver con el populismo chavista del que la escasa imaginación oficial y extremista lo acusa sin más bases que su odio... desaforado, por cierto.

En la piel de todos, la idea de que se ha conseguido algo sin precedentes.

En el rancho del Presidente, silencio respecto de la que es, probablemente, la movilización popular más importante de muchas décadas, por la solidez y acaso por el número. ¿Importa el número para definir su trascendencia?

Y los que no estuvieron o no estuvimos, pero estuvimos, siguiendo las noticias, la transmisión por Internet de la marcha, haciéndonos presentes en el entusiasmo de quienes sienten que pueden crear la democracia que tantas veces les ha sido escamoteada.

Y allí el número sí importa: ¿cuántos mexicanos desengañados por el foxismo, cuántos decididos a hacer efectiva la democracia, cuántos que nunca habían participado y que hoy dijeron: "voy"?

Muchos... muchísimos... suficientes como para llamar a la acción conciliatoria a casi cualquier gobierno, mas no al heredero del autoritarismo priísta, que al manipular las cifras se tranquiliza para conciliar el sueño.

Y ahora, lo que sigue. Las marchas son demostración de fuerza, pero es la acción continuada la que demuestra decisión de resistencia ante un gobierno (otro más) que asegura que ni nos ve ni nos oye. Acción igual de pacífica, igual de heterogénea, igual de entusiasta, igual de decidida.

Las marchas del 24 de abril son un gran principio, pero son sólo el principio.

LO que falta no es fácil... pero el logro de una democracia real es posible, se ve como algo que podemos alcanzar.

Por nosotros y por los que vienen detrás.

O como diría Fernando Delgadillo, y se nos perdona:

Y si ellos miran hacia atrás
de lo que les toca empezar
y nos hallan a nosotros que formamos un lugar,
que un buen día nos marcharemos y tal vez podrán decir:
Grandes fueron los viajeros que cruzaron por aquí.


Crónicas y fotos de las marchas

6 comments:

Pepe said...

¿Qué importa el número?
Dices y te contradices. Primero das la imágen de no darle importancia, y luego guías el resto de tu comentario a criticar la discrepancia convenenciera con que el gobierno maneja la cifras.

¿Qué importa el número? MUCHO. El volumen de participantes demuestra el interés de la gente en sus problemas. ¿Que un puñado se reunió en Barcelona? ¿Que dos o tres lo hicieron en Australia? ¡QUE BUENO! Que se note que somo muchos

iluvpulque said...

Vamos...no seamos tan duros con las licencias poeticas. Yo entiendo el matiz y lo comparto.

Agregare un dato adicional paro los estrictos idiomáticos: a la misa del Papa asistieron algo así como 350,000 feligreses; a la marcha del silencio lo hicieron por lo menos tres veces el mismo número. El 7 de Abril, el lamentable fallecimiento de JPII opacó la canallada del desafuero; el 24 de Abril sera recordado como el día en el que el pueblo de Mexico reclamó su democracia.

MJS said...

No, Pepe, no me contradigo.

Pero parece que sí.

Como tenemos razón, no importa si somos muchos o pocos.

Además, un movimiento así no es "masa", es colección de individuos.

Pero hay a quienes les importan los números. A ellos les decimos que, además de tener razón, somos un chingo y seremos más.

Me vale el millón en el DF tanto como los chavos de Sydney.

Sí, somos muchos, pero lo principal que debe notarse es que nos asiste la razón legal, política, social e histórica.

O sea que importa, pero no importa. No es que yo me contradiga, es que es contradictorio en sí.

Jorge S. Badillo said...

Hola MJS, hice una recopilación de crónicas de la marcha en los blogs e incluí la tuya. Si puedes chécala. Saludos.

Jorge S. Badillo said...

jejje, mi weblog es http://www.aweblog.org

Jorge S. Badillo said...

jejeje mi blog es http://www.aweblog.org